Desde hace unos meses las empresas tecnológicas de Silicon Valley anunciaban que pretendían establecer sus oficinas principales fuera de California, debido a los altos impuestos que deben pagar, el elevado costo de la vida y la creciente percepción de inseguridad ciudadana.
El destino natural de muchas de estas empresas sería Texas, pero el Estado de Florida ha puesto en marcha una estrategia para rivalizar atraer este éxodo empresarial.
Uno de los primeros pasos lo dio su gobernador, Ron DeSantis, en mayo de 2019, al crear el grupo de trabajo “Florida Blockchain Bill” integrado por personas del sector público y el privado para estudiar los beneficios y las contrariedades de una transición a sistemas basados en blockchain.
Las conclusiones del equipo apuntan más allá de la adopción de las criptomonedas, sino también su aplicación a la seguridad de datos, prestación de servicios y en la interacción del gobierno con empresas y ciudadanos.
Como resultado de esta iniciativa, hace unos días el alcalde de Miami, Francis X. Suarez, ha anunciado que empezará a pagar con bitcoins el sueldo de los empleados públicos que así lo deseen y que además se aceptará el pago de impuestos con esta criptodivisa.
Ya otros estados como Wyoming han empezado a adoptar desde el año pasado las criptomonedas y este en particular es uno de los que más ha trabajado para captar activos digitales.
Sin embargo, la apuesta de Miami ha recibido mucha más atención de los medios puesto que en Florida están convergiendo los intelectuales y técnicos del sector digital junto a las grandes firmas de capital financiero, lo cual va a propiciar una oportunidad única para innovadores.
Suarez llama a Miami una ciudad global con “una combinación nunca antes vista” que servirá como un gran acelerador para su economía.
Este empuje tecnófilo no está siendo desatado sin contramedidas, de forma que DeSantis prometió que Florida tendrá una ley de privacidad de datos para que sus ciudadanos no tengan que ceder información privada a las grandes plataformas tecnológicas.
Si se aprueba esta nueva ley, los ciudadanos podrán optar por que las compañías no tengan acceso a sus datos y obligaría a las empresas a revelar exactamente qué tipo de información recopilan de los usuarios.
Sin lugar a dudas, la Florida se encuentra haciendo un rebranding para convertirse en algo más que playas y DisneyWorld.
Desde la República Dominicana conviene dar seguimiento al desarrollo de esta iniciativa por cuanto representa una colaboración público-privada en la esfera digital.
En este sentido el esfuerzo se asemeja en ciertos aspectos a lo realizado con el programa República Digital, ahora Gabinete de transformación digital, si bien la iniciativa de Florida da mayor peso al sector privado y apunta a la creación de un ecosistema digital más maduro.
De tener éxito, por su cercanía cultural y geográfica, bien Florida podría convertirse en un referente de transición digital para toda la cuenca del Caribe.