1ª VUELTA
CONTEXTO
La primera vuelta de campaña presidencial de Perú en el 2021 se caracterizó por una gran cantidad de candidatos, sin que ninguno tuviera una ventaja clara, y manteniendo todos ellos opciones de pasar al balotaje.
La ciudadanía mostraba un fuerte rechazo a los políticos, tras un quinquenio convulso, con cuatro presidentes y un sinfín de escándalos por corrupción asociados a la clase política.
En las investigaciones se percibía que los votantes querían un cambio, y un hartazgo por la corrupción en todos los niveles de gobierno y una tendencia a un cambio. Pero un cambio sin radicalismos.
A falta de dos meses para las elecciones presidenciales y congresuales, fuimos contratados para dirigir la estrategia digital del candidato César Acuña, como parte del equipo de Lucas Peixoto.
Acuña se alejaba cada vez más de los candidatos con opciones de pasar a segunda vuelta. Según las encuestas, apenas llegaba al 4% de intención de voto, y la tendencia era a la baja. Además, Alianza Para el Progreso, su partido, que en esos momentos era la cuarta fuerza parlamentaria, corría el riesgo de no lograr ni un solo congresista.
Estos números desalentadores se debían principalmente al descrédito que sufría el candidato, un exitoso empresario hecho a sí mismo que tras una vida de esfuerzo veía cómo cualquiera de sus intervenciones públicas se convertía al instante en un ‘meme’ en las redes. El sentimiento de “Candidato-meme” se podía percibir también en sus propias redes, en donde predominaban comentarios burlones y reacciones de ‘me divierte’.
Nuestros objetivos eran, por tanto, limpiar su imagen en las redes sociales y revertir la tendencia de las encuestas para que su partido pudiese mantener una fuerza parlamentaria suficiente para influir en el congreso. Asimismo, nos planteamos una meta más ambiciosa todavía: ser la primera fuerza en su departamento, para mantener abiertas sus opciones a gobernador de La Libertad en las elecciones de octubre de 2022.
Para ello, entendimos que la prioridad era dar un giro de 180º a su estrategia de redes, en donde se presentaba al candidato como un estadista frío sin demasiado contacto con la realidad del Perú.
En pocas semanas, conseguimos proyectar la imagen de un líder humano, un abuelo entrañable y un empresario con responsabilidad y valores.

Gracias a esta transformación, dejamos de ser un objeto de burla constante en las redes. Además, logramos superar ampliamente el engagement de otros candidatos con mucha mayor inversión y una estructura de partido mucho más sólida, como es el caso de Keiko Fujimori.
Los resultados electorales son por todos conocidos. Conseguimos duplicar la intención de voto que reflejaban las encuestas en el momento en el que tomamos las riendas de la campaña. Además, Alianza Para el Progreso se mantuvo como cuarta fuerza en el Congreso del Perú, por lo que va a ser determinante en una cámara atomizada. Y como colofón, logramos la victoria en su departamento, manteniendo sus opciones de continuar su carrera política en La Libertad.
2ª VUELTA
Tras alcanzar los objetivos en la primera vuelta, fuimos invitados a trabajar en la comunicación de Pedro Castillo para repetir los buenos resultados conseguidos con Acuña. Trabajamos con Otávio Antunes, CEO de Urissanê Comunicación y con Amauri Chamorro, de Alfaro comunicación. En esta ocasión, nos encargamos de posicionar al candidato como el verdadero cambio que necesitaba el Perú frente a una Keiko Fujimori que trataba de desmarcarse del pasado. Fuimos los encargados de la producción de spots para televisión, internet y radio. Además, desarrollamos una ambiciosa campaña digital, tanto en las redes oficiales del presidente electo, como a través de redes auxiliares.
La segunda vuelta se caracterizó por la virulencia de las campañas de contraste en ambos bandos. Los peruanos, del mismo modo que venían haciendo en las últimas elecciones, iban a optar por votar por el candidato que menos antipatía generase.
Para ello, nuestra campaña se centró en dos ejes: desmentir y atacar. Por un lado, las redes oficiales del candidato se centraban en dulcificar su imagen, y de negar el futuro apocalíptico que se le atribuía a su gestión, ya que los medios de comunicación fujimoristas lo acusaban de ser un comunista radical.
Para los ataques, nuestro equipo realizó un gran trabajo de investigación sobre todos los desmanes realizados por el fujimorismo, vinculándolos a los problemas que los votantes percibían en el momento de la elección. Los contenidos producidos por nuestro equipo se viralizaron fácilmente entre una población propensa al voto antifujimorista, pero necesitada de contenidos de calidad.
Nuestra metodología de trabajo en esta segunda vuelta se caracterizó por un respeto máximo al contexto y al entorno del candidato, remarcando la humildad y la austeridad de Castillo, frente a la ostentación y al efectismo del equipo de Keiko Fujimori.
El resultado fue todo un éxito. Frente a una campaña con recursos ilimitados, una estructura de partido sólida y unos medios de comunicación masivos absolutamente contrarios a nuestro candidato, logramos que Pedro Castillo se proclamase como el presidente más votado de la historia del Perú.
Aquí, miembros del equipo analizan en profundidad el proceso electoral de Perú.